El perfeccionismo suele presentarse como una virtud: responsabilidad, compromiso, excelencia. Sin embargo, para muchas mujeres, el perfeccionismo no nace del deseo de crecer, sino del miedo a fallar.

Con nuestro equipo aprendes como el perfeccionismo se entiende como un conjunto de reglas internas que organizan la conducta, tales como:
“Si no lo hago perfecto, no es suficiente” o “equivocarme significa fallar”.

Cuando el valor personal depende del resultado, el sistema nervioso permanece en estado de evaluación constante. Descansar genera culpa, terminar una tarea nunca se siente suficiente y el error se vive como una amenaza.

Este patrón suele estar reforzado socialmente. Frases como “en ti siempre se puede confiar” o “todo lo haces bien” validan la conducta, pero no muestran el costo interno: rigidez, cansancio y ansiedad persistente.

El problema no es tener estándares altos, sino que la autoestima quede atada al rendimiento. Cambiar este patrón no implica bajar la exigencia, sino revisar la regla que lo sostiene.

Pasar de “si no es perfecto, no vale” a “puedo equivocarme sin perder valor” es un aprendizaje posible y profundamente protector para la salud mental.

En Mujeres sin Ansiedad divulgamos psicología basada en evidencia para ayudarte a comprender estos patrones y construir una relación más sana contigo misma, con tu trabajo y con tus vínculos.

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