Cuando ser la persona que lo sostiene todo deja de funcionar
Has aprendido a anticiparte, sostener y organizar para que todo funcione: tu trabajo, tu familia, tus responsabilidades.
Esa forma de actuar no surgió al azar: ha sido reforzada durante años y, en muchos contextos, te ha funcionado.

Pero cuando estas conductas —como la necesidad de prever cada detalle, controlar cada paso o cumplir siempre con todo— se vuelven rígidas o dominan gran parte de tu día, pueden generar malestar: ansiedad, agotamiento y una constante sensación de insuficiencia.

Aquí no se trata de dejar de pensar, sino de observar cómo se ha ido construyendo ese estilo de respuesta, qué lo mantiene, y cómo abrir espacio a formas más flexibles de relacionarte con lo que sientes, piensas y haces. Formas que te permitan reconectar con lo que valoras, sin estar siempre a merced de tareas, exigencias o mandatos que quizás ya no tienen sentido para ti
Haz clic aquí
0 años

Experiencia comprobada

0 +

Pacientes atendidos

0 M

Este es el encabezado

0 M

Este es el encabezado

¿ En qué te podemos ayudar?

Estás acostumbrada a rendir, cumplir y sostener. Y quizás desde afuera todo parece estar bajo control.
Pero adentro, la exigencia no para. La mente no descansa. Y el cuerpo empieza a pasar la cuenta.

En Impulso Psicológico trabajamos con mujeres que, como tú, enfrentan malestares muchas veces invisibles, pero profundamente desgastantes. Te podemos ayudar si estás atravesando alguna de estas experiencias:

  • Agotamiento emocional por intentar hacerlo todo bien, todo el tiempo
  • Ansiedad anticipatoria y miedo constante a equivocarte o “no estar a la altura”
  • Dificultades para equilibrar tu rol profesional con las exigencias del cuidado familiar
  • Inseguridad al volver al trabajo tras una maternidad, con una autoexigencia que no da tregua
  • Malestar con tu cuerpo y tu imagen, intentando encajar en ideales que solo aumentan la culpa
  • Sensación de estar atrapada en pensamientos que no se detienen y tareas que nunca terminan

Si te sentiste reflejada en algo de esto, no estás sola. Lo que te pasa tiene nombre, tiene explicación y también tiene formas de abordarse con respeto, evidencia y claridad.

Sobre este espacio

Mujeres sin Ansiedad nace del deseo de crear un espacio terapéutico claro, seguro y especializado, donde las mujeres puedan recibir apoyo psicológico desde una perspectiva que no invisibilice su historia, ni la sobrecargue de responsabilidad. Un lugar donde su malestar no se minimice ni se trate con frases hechas, sino con comprensión, evidencia clínica y respeto profundo por su experiencia.

Karla Zambrano Pantoja

La iniciativa surge de Karla Zambrano, psicóloga clínica con más de 15 años de trayectoria nacional e internacional, y actual directora clínica del proyecto.
Durante años de trabajo en consulta, Karla escuchó con frecuencia el mismo patrón en mujeres que, a pesar de ser funcionales e incluso exitosas en lo laboral, llegaban emocionalmente agotadas. Mujeres que se exigían sin tregua, que postergaban sus necesidades por cuidar a otros, que dudaban de sí mismas aun con logros evidentes, o que sentían que algo no andaba bien —pero no sabían ponerle nombre.

Así fue tomando forma Mujeres sin Ansiedad, con tres motivaciones centrales:

  1. Ofrecer un espacio psicológico especializado para mujeres, entendiendo que su malestar no es individual ni aislado, sino que muchas veces está atravesado por mandatos sociales, exigencias de rol y experiencias de vida que requieren ser abordadas con perspectiva de género.
  2. Promover el acceso a terapias basadas en evidencia, que no solo sean cercanas y empáticas, sino también eficaces y fundamentadas en ciencia. Trabajamos con enfoques como la Terapia Cognitivo-Conductual, ACT, Terapia Conductual Contextual, Terapia Metacognitiva y otros modelos de tercera generación, seleccionando siempre las herramientas más adecuadas según el análisis funcional de cada caso.
  3. Difundir información de valor: a través de artículos, podcasts y materiales de libre acceso, buscamos acercar la psicología a más mujeres. Porque no todas van a consultar de inmediato, pero muchas necesitan entender lo que les pasa, saber que no están solas y contar con orientación profesional sin tener que buscar entre miles de páginas poco confiables.

¿Por qué un espacio centrado en mujeres?

Los datos hablan por sí solos. Las mujeres presentan una prevalencia significativamente mayor de trastornos de ansiedad y depresión en comparación con los hombres. De hecho, se estima que por cada 4 mujeres que consultan por salud mental, solo 1 hombre lo hace.

Esto no es casualidad. Las mujeres siguen siendo quienes asumen, en la mayoría de los casos, la carga del cuidado, ya sea de hijos, padres, parejas o incluso equipos laborales. A eso se suman exigencias estéticas, expectativas de rendimiento, mandatos contradictorios sobre cómo ser madre, profesional o pareja, y experiencias traumáticas que muchas veces han sido minimizadas o silenciadas.

Desde este enfoque, no vemos a la ansiedad como un “problema individual” que hay que eliminar, sino como una respuesta aprendida, funcional en algún momento, pero que hoy puede estar interfiriendo con la vida que una mujer quiere construir. Por eso trabajamos desde el análisis de conducta, con planes de intervención ajustados a cada historia, y con evaluación constante para observar cambios reales.

 

En resumen, Mujeres sin Ansiedad no es solo una página web de psicología. Es un espacio pensado, diseñado y sostenido con criterio clínico, evidencia científica y compromiso genuino por el bienestar de las mujeres.
Queremos que aquí encuentres claridad, acompañamiento y también conocimiento. Porque una vida con menos ansiedad es posible, pero no se trata de dejar de sentir, sino de aprender a vivir con más sentido.

En qué te podemos ayudar

Estás acostumbrada a rendir, cumplir y sostener. Y quizás desde afuera todo parece estar bajo control.
Pero adentro, la exigencia no para. La mente no descansa. Y el cuerpo empieza a pasar la cuenta.

En Impulso Psicológico trabajamos con mujeres que, como tú, enfrentan malestares muchas veces invisibles, pero profundamente desgastantes. Te podemos ayudar si estás atravesando alguna de estas experiencias:

  • Agotamiento emocional por intentar hacerlo todo bien, todo el tiempo
  • Ansiedad anticipatoria y miedo constante a equivocarte o “no estar a la altura”
  • Dificultades para equilibrar tu rol profesional con las exigencias del cuidado familiar
  • Inseguridad al volver al trabajo tras una maternidad, con una autoexigencia que no da tregua
  • Malestar con tu cuerpo y tu imagen, intentando encajar en ideales que solo aumentan la culpa
  • Sensación de estar atrapada en pensamientos que no se detienen y tareas que nunca terminan

Si te sentiste reflejada en algo de esto, no estás sola. Lo que te pasa tiene nombre, tiene explicación y también tiene formas de abordarse con respeto, evidencia y claridad.

M. R., 42 años, abogada Abogada

"Yo estaba agotada, pero seguía funcionando. Llegué a terapia sin saber muy bien qué esperar, solo con la sensación de que no podía seguir sosteniendo todo como hasta ahora. Me ayudó mucho entender por qué hacía lo que hacía y que no era una falla de carácter, sino algo aprendido. Sentí que, por primera vez, tenía herramientas que hacían sentido conmigo."

C. V., 36 años, ingeniera comercial Nombramiento

"Después de ser mamá me costó mucho volver al trabajo. No me sentía suficiente en ningún rol. En el proceso terapéutico aprendí a reconocer mis límites, a dejar de pelear con mis pensamientos y a darme permiso para no estar perfecta todo el tiempo. Fue un antes y un después."

P. A., 39 años, Diseñadora Nombramiento

"Siempre he sido muy exigente conmigo misma. Desde fuera todo se veía bien, pero vivía con ansiedad, comparándome, dudando de mis decisiones. La terapia me permitió entender cómo mi forma de pensar y actuar se había formado, y desde ahí empezar a cambiar sin perder mi identidad."

J. T., 34 años, Independiente

"Había tenido otras experiencias de terapia antes, pero esta fue diferente. Acá no me ofrecieron soluciones rápidas ni frases hechas. Trabajamos con mi historia, con lo que me pasaba en el día a día, y eso hizo que pudiera ver avances reales. Hoy sigo teniendo días difíciles, pero ya no me siento atrapada."

L. F., 45 años, Enfermera

"Tenía una historia difícil que nunca me había dado el espacio de mirar porque siempre estuve enfocada en rendir, avanzar, cumplir. Este espacio me permitió pausar sin desarmarme, entenderme desde un lugar más compasivo y tomar decisiones que antes no me creía capaz de tomar."

Noticias más recientes de Nuestro Blog